En la era de la hiperconectividad, nuestra imagen digital nos acompaña más de lo que nos gustaría la mayoría de veces. No es solo lo que decimos, sino cómo nos percibe el mundo. Bajo esta premisa, nace una ingeniosa propuesta lúdica: un juego de naipes donde la verdadera victoria no reside en las cartas que recibes, sino en tu capacidad para sobrevivir al equilibrio entre lo público y lo privado.
El Dilema: La Ética en el Escaparate Digital
¿Es posible ser un profesional ejemplar y, a la vez, expresarse sin filtros en las redes sociales? Este es el conflicto central que planteamos. En un tablero donde un comentario fuera de lugar puede reducir a cenizas años de esfuerzo, cada jugador debe cuestionarse: ¿Dónde termina mi libertad y dónde empieza mi responsabilidad ética?
Reglas de Oro: La Gestión del Honor
En este juego de estrategia, el tablero se divide en dos activos tan valiosos como frágiles que deberás proteger con uñas y dientes:
Prestigio Profesional: Tu credibilidad, tu rigor y la sombra que proyectas ante la sociedad.
Bienestar Personal: Tu derecho a ser tú mismo, tu paz mental y tu autenticidad.
El veredicto social: No juegas solo. Un "Consejo Ético" (el resto de participantes) evaluará cada uno de tus movimientos. La meta: El triunfo pertenece a quien consiga que estas dos balanzas jamás toquen el suelo.
Los Rostros de la Temporada
Cada carta es el reflejo de una personalidad distinta. Los jugadores no solo lanzan cartas, sino que deben adaptarse a la naturaleza de sus personajes y lidiar con sus luces y sombras.
Estos son los que nos acompañan:
Detrás de la Narrativa
Para lograr que esta historia cobrara vida con la elegancia necesaria, hemos contado con el apoyo de ChatGPT en el pulido de los textos y la ambientación.
Dar vida a este proyecto ha sido un viaje apasionante para todo el equipo. Formado por José Lorenzo Casas, Angela Domínguez, Valeria Fernández, Carmen García-Risco y Carla García.
Queridos lectores, os invito a aceptar el desafío y poner vuestro propio "Perfil en Juego". Y recordad nadie está a salvo de un traspié.
¡Hasta la próxima lectores!



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